
Los moodboards analógicos son una herramienta fundamental, sobre todo cuando trabajo en campañas gráficas. Al manejar tanta información, a veces abrumadora, me ayudan a neutralizarla y transformarla en algo visual, claro y manejable. El hecho de recortar, pegar y componer a mano me permite conectar con las ideas de una manera más libre y menos rígida que en lo digital, descubriendo relaciones que no siempre surgen frente a una pantalla.
Lo primero que realizo es obtener palabras clave que surgen a raíz de la investigación, y a partir de estas, se obtiene una visión de lo que se plasmará en el moodboard. En proyectos como Serenates 2025 y Orgull 2025, cada panel se convierte en un espacio de exploración donde reúno todo tipo de imágenes que ayudan a obtener significados, colores, texturas y símbolos que van dando forma a un concepto principal. Desde ahí, es más fácil ramificar opciones y generar nuevas propuestas que fortalecen la base creativa del proyecto.

Moodboard analógico para propuesta de campaña gráfica Orgull 2025.

Moodboard analógico para propuesta de campaña gráfica Serenates 2025.